lunes, 14 de enero de 2013

No sé si estoy hecha para soportar el dolor, hay personas que vienen hechas de fábrica con una especie de almohadillas que recubren sus músculos (transparentes e imperceptibles, bajo sonrisas enigmáticas y envidiables). El impacto es mínimo. En cambio, en la otra punta del mismo contínuo estamos los receptores de golpes.
No creo que sea capaz de soportar más duelos y más dolor.
Adiós.

domingo, 13 de enero de 2013

No consigo despegar de mi cabeza la puta foto de la plaza. Esa a la que acudía cada una de las tardes de mayo para desaparecer durante unas horas. Con las carcajadas de los jóvenes, el ruido de la fuente, el olor a hierba mojada. Yo me sentaba  impaciente a observar todo aquello, a esperar lo de siempre. Me sentía otra vez sola, sin nadie que comprendiera el sentimiento que se disparaba en mi interior.
Cerrar los ojos y pensar que han pasado cuatro años y que sigo esperando, lucho cada día. No puedo.
Te veo lejos, te estás alejando, agárrate fuerte.

sábado, 12 de enero de 2013

(un sábado cualquiera)

¿ Existe algun remedio contra la tristeza que sea lo suficientemente rápido?
Y al despertar, la cabeza me daba vueltas. Comencé a pensar en la noche anterior pero no lograba recordar nada. Traté de estirarme con todas las fuerzas posibles para hacer crujir cada uno de mis huesos, del modo en que siempre me ha gustado.
Me dí la vuelta y quise volver a dormir:
y entonces comprendí que no hacía falta recomponer nada, las cosas suceden y sus partículas permancen en la atmósfera el tiempo que tu quieras, como si con un chasquido lo hicieras desaparecer. Y no por ello hemos de entristecernos, porque una vez imaginaste que sucedió como querías, y esa persona sintió lo mismo que tú.
(Aunque poco a poco el hielo se haya apoderado de vuestras almas)

jueves, 27 de diciembre de 2012



Alargando hasta lo inexistente los vuelcos de corazón. Lamiendo las últimas gotas de miel del tarro. Recogiendo las últimas pizcas de sol. Agotando los parpadeos. Finiquitando el aceite del motor y los latidos. Fumando EL último cigarro fumable.

martes, 18 de diciembre de 2012

no más paréntesis.

Entre corchetes y pendiendo de un hilo.
Nuestro sino se balancea hacia delante y hacia atrás. Se sujeta con unos hilos invisibles agarrados por la valentía.
Creo que los números primos habitan en un mundo donde sueñan con que los corten.
Continúo en la vorágine de nerviosismo y rabia pero tengo buenos momentos. Creo que estoy viendo la superficie.
Quizás deba sentirme orgullosa por ver detrás del caparazón, que hay un mundo que sólo nosotros sentimos.

(y es que a veces no paro de pensar)

Me resulta demasiado difícil comprender el significado de los temores. Muchas veces me imagino que cada uno tiene el suyo y me recorren los escalofríos. Suelo pensar que somos ollas a presión y que al explotar al chocar con la máquina, salen a borbotones. La máquina es el alma, llamemósle aparato que los interpreta. Una vez llegan allí, no hay vía de escape, o mejor dicho, la hay y salen al exterior.
Mi exterior es a través de pequeños comedones en los brazos, fruto de no parar de pensar.  A veces incluso se me cae el pelo. Me aterra imaginar qué será de mí.