martes, 12 de octubre de 2010

On fire

Se mordisqueaba los labios mientras removía su copa de roncola. Sonaba la mágica canción y él estaba a su lado. Todavía tenías las manos heladas, fruto del nerviosismo. No sabía como iniciar la conversación que agradara al chico. Pero se sentía bien, de vez en cuando ella bebía de su copa y le miraba a los ojos, parpadeando con picardía. Sentía una parálisis cerebral, no había  siquiera vómito de palabras pero le deseaba. Deseaba que él volviera a tomarla entre sus brazos mientras susurraba en su oído palabras maravillosas y su corazón latiera a trompicones. Rememoraba esas instantáneas, anhelaba que sucedieran del mismo modo que días atrás. Dejó su copa en la barra del bar, mientras sonaba Mary, entonces sonrió y tomó su mano. Le llevó a un lugar oscuro y fue directa a sus ojos, como una presa. Poco a poco sus labios se acercaron y comenzaban a moverse de manera compenetrada y dulce. El tacto suave de las manos de él, su melena rizada tan perfectamente despeinada, su preciosa boca sonriendo... Estaban en una pista vacía, besándose, sin importar el tiempo ni haber bebido de más. Él entrelazaba sus dedos por la melena de ella y se acercaba más a su cuerpo. Miércoles se acercaba a su cuello y lo rozaba con su nariz. El olor de él era algo maravilloso...sus besos también.

1 comentario:

  1. Increible! Esa escena me resulta taaaan familiar...

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