Me enamoró estar en la playa mientras me fumaba ese cigarrillo, alli me supo mejor.
Las olas, rugían con rabia pero a mi me parecía precioso.
Ron Ron más ron
Quisiera volver a la isla donde todo fue posible.
Cuando dejo que mi imaginación avance unos minutos, recuerdo la sabia canción de Tulsa. La luz va a apagarse porque me voy a enterrar. Hace tiempo que no siento el sol quemando mi escote, ni el olor a mar, ni el frío en mis pies. Quiero jugar a estar sola dentro del agua, chapotear como un pez y respirar profundamente. Salir a la superficie y dar vueltas, y sentir el frío entrando en mis pulmones, con la piel desnuda. Me quemaré la nariz como siempre sucede y pareceré un cangrejo, jugaré a escuchar el mar a través de preciosas caracolas, y descubriré tesoros en ellas. La paz del silencio resurgirá, como el no hacer nada, el disfrutar de la nada. Cogeré la cámara para inmortalizar los recovecos de esa maravillosa isla. El sol nos despertará-
Me rindo a su encanto. Me transforman en una cajita negra y pequeña como si quisiera capturarlas. Son tan precisas y enigmáticas que consiguen toda mi atención. Me transportan a ese mágico momento, que no conozco, que las dio a conocer y despiertan un cosquilleo particularmente distinto. Como las notas de música estremecen cada rincón de mi cuerpo llevándome a un estado de frenesí que no se va y aumenta por segundos. Las cogería todas y las guardaría donde nadie las viera porque plasman a la perfección lo que siempre imagino que algún día haré mío. Qué valiosa visión, qué perfecto momento y cuánta nostalgia. No entiendo qué es. Pero define con sigilo cuanto he querido contar.